La criminología del siglo XXI ha experimentado una evolución importante, ya que ha tenido que dar cuenta de los cambios de carácter social, de tipo tecnológico y de tipo político. La criminología, entendida esta como un campo que estudia el crimen, la desviación y la justicia, ha de hacer frente a los nuevos desafíos que plantea la globalización, los avances técnicos y las dinámicas del poder, lo cual dará lugar a nuevas construcciones, pero también a importantes disputas que tienen que ver con las maneras en las que el crimen ha de ser tratado hoy en día.
Las construcciones teóricas de la criminología contemporánea se han adaptado a los nuevos fenómenos. En primer lugar, la criminología crítica ha dado lugar a construcciones teóricas que se alimentan de la criminología postcolonial, feminista o marxista y que tratan de explicar cómo las desigualdades sociales, la raza o el género producen la criminalidad de ciertos sectores sociales. En paralelo, cuidado, la criminología verde ha llegado también para replantear los delitos medioambientales (deforestación, cambio climático) y para colocar en la agenda de la criminología del siglo XXI problemas globales. La criminología digital también ha llegado para completar el menú de los delitos en las sociedades contemporáneas: fraudes, delitos informáticos, abusos de las redes sociales.
Las disputas de la criminología van precedidas de una serie de tensiones en torno a las maneras de responder al crimen. Una de ellas tiene que ver con la disputa entre positivismo y justicia restaurativa, en la que las tendencias del positivismo acaban por prevalecer respecto a las que articularían un enfoque en el que se busca la reparación del daño que el delito inflige a las víctimas o bien la rehabilitación del infractor. Otra disputa tiene que ver con prevención vs. castigo, donde los defensores de las doctrinas preventivas abogan por el tratamiento de las causas del crimen (por ejemplo, pobres) y los que argumentan que solo el castigo puede recuperar las prácticas necesarias para la seguridad pública.
Los retos de la criminología actual son múltiples. "Una criminología independiente podría desenvolverse con mayor libertad si tuviese un corpus teórico sólido, agrupado y no aislado, de concomimientos en diversas materias: La cibercriminalidad, en lo ambiental, educativo, científico, femenil, bienestar social, desarrollo humano, corporativo, estadística, infantojuvenil, entre otros."(Hikal, 2020) El cibercrimen se sitúa como una de las problemáticas más relevantes, dado el mayor grado de complicación de los delitos cibernéticos y la velocidad de la evolución tecnológica. También hay una creciente inquietud por la gran cantidad de vigilancia, que contradice la frontera existente entre seguridad pública y derechos humanos. Además, la globalización del crimen transnacional, incluido el narcotráfico y el terrorismo, solicita una cooperación internacional más cooperativa. Por último, las desigualdades sociales siguen siendo un vector central, dado que la política de control social traen malas condiciones a la marginalidad.
Editorial Sinapsis Oficial. (18 de 06 de 2020). La
criminología en el siglo XXI. GINO RÍOS PATIO. Recuperado de youtube:
https://youtu.be/ApnIddv2bOc?si=5RmJrO1WOVW4kk0k
Hikal, W. (03 de 2020).
La criminología del siglo XXI: Construcciones, disputas y desafíos.
Recuperado de researchgate: https://www.researchgate.net/publication/342114985_La_criminologia_del_siglo_XXI_construcciones_disputas_y_desafios
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